En el Talmud (1), se analiza la frase en la
cual el Eterno, al hacer pacto de la Ley con los hebreos promete: “Te daré la
lluvia en su tiempo”. (2) Los rabíes se preguntan:
-¿Y cuál es el tiempo para la lluvia?
-Lluvia en su tiempo significa que la
tierra no esté empapada ni seca, sino húmeda, -dicen unos rabíes-, porque con
tierra anegada de agua o con sequía, la tierra no da frutos.
Otros rabíes dicen que lluvia en su tiempo es que sólo llueva de noche,
como pasó cuando Herodes, a principios del siglo I e.c. estaba al frente de la
tarea de reconstruir el Templo de Jerusalem. De noche llovía y en la mañana el
viento dispersaba las nubes y salía el sol, “y era como señal al pueblo para
que volvieran a trabajar y se dieran cuenta de que estaban en una tarea
dedicada al Señor”.
El texto del Talmud deja entrever la idea
de los rabíes: Herodes inicia la reconstrucción del 2º. Templo de Jerusalem en un
intento de expiar sus pecados por haber asesinado a toda su familia, todos sus
amigos y además a todos los rabíes hebreos que pudo encontrar, en su locura
constante de pensar que todos conspiraban para asesinarlo. Por otro lado, los rabíes muestran una
admiración sin límites por ese Templo. En el Talmud dicen “El que nunca vio el
Templo construido por Herodes nunca vio un edificio hermoso. Estaba recubierto
de mármol azul, alabastro y mármol blanco. Una hilera de piedras saliente y una
entrante. Como si fueran olas del mar.”(3)
Pero los rabíes no pudieron perdonar a Herodes que colocara el águila
imperial romana sobre la fachada del Templo. Lo sintieron como una burla al
Señor del Universo.
Excavaciones recientes al Este del Muro de
los Lamentos han descubierto que Herodes fue quien inició, pero no terminó la
reconstrucción del Segundo Templo. En una «mikva» (baño ritual) que
se descubrió «mitad debajo del muro de contención de la explanada del
Templo y mitad fuera», se han encontrado 17 monedas de bronce que al
parecer perdió su propietario cuando se desvistió para entrar a bañarse. Cuatro
monedas fueron acuñadas unos veinte años después de la muerte de Herodes.
«los judíos apenas disfrutaron del Santuario completo durante una
generación», explicó el arqueólogo Prof. Ronny Reich, director de estos
trabajos.
Tisha ve Av (el día 9 de Av) del año 70 de
la era común, los romanos incendian, saquean y destruyen ese Segundo Templo de
Jerusalem. Masacrados o fugitivos, asesinados por no querer adorar como dioses
a los emperadores romanos, la cantidad de hebreos desaparecidos o vendidos como
esclavos en ese entonces, es enorme. ¿Reacciones judías en ese tiempo?
Fundamentalmente, son tres.
Una, la desesperación, el suicidio, el
grito sin voz de “libertad o muerte”. En Masada, los partidarios de los zelotes
comandan el último reducto hebreo de resistencia ante los soldados romanos. En
el año 73 e.c., todos los que están allí se suicidan pocas horas antes de que
los romanos irrumpan en la fortaleza. Un
grito tremendo y heroico que proclama la dignidad humana. Pero me pregunto ¿si
todos los judíos de ese entonces se hubieran suicidado en Masada, estaríamos
hoy recordando el suceso?
La segunda reacción, buscar el mesianismo
salvador. Muchos se alejan de la vida de las ciudades para vivir en el desierto
y se vuelcan a sectas disidentes que nacen de la raíz hebrea. En las cuevas
cercanas al Mar Muerto se han descubierto rollos escritos entre el siglo III
a.e.c. y el siglo II e.c. que dan cuenta de varias sectas que proponen
diferentes interpretaciones del texto bíblico y creen ver en la dolorosa
realidad de la época el cercano fin de
los tiempos. Esas sectas hacen penitencia, esperando la que creen será una
pronta salvación de la humanidad con una era mesiánica de paz universal.
La tercera reacción en esos tiempos, es la
que toman Rabí Yojanan ben Zakay y sus discípulos. Ellos comprenden que el
pueblo judío podrá sobrevivir bajo dominación política ajena, si se sigue
rigiendo para su vida diaria, por la ley de Israel.
El Talmud (4) es testigo de la diferencia
de opiniones dentro de los muros de la sitiada Jerusalem. El general Vespasiano
envía a su delegado a anunciar en las calles: “Idiotas. Abran las puertas de
Jerusalem. Si entramos a la fuerza, incendiaremos la ciudad, a quienes no
matemos, los tomaremos como esclavos”. En respuesta, los judíos zelotes matan
al delegado de Vespasiano y ponen su cabeza sobre la muralla de la ciudad.
Rabí Yojanan ben Zacay da un mensaje
distinto en las calles de Jerusalem. “Hijos míos, la fuerza de Israel no está en
las armas, sino en la Ley de la Torá. Aceptemos la sujeción política a Roma,
sigamos estudiando nuestra Ley y los romanos nos permitirán vivir de acuerdo a
ella”.
En Jerusalem, los miembros del partido de
los zelotes llaman traidor y amenazan matar a Rabí Yojanan ben Zacay. El rabí
se hace llevar al cementerio fuera de la sitiada ciudad, dentro de un ataúd,
como si estuviese muerto. Los guardias
zelotes quieren revisar el féretro antes de permitir salir a la comitiva, pero
los acompañantes se oponen. ¿Cómo? ¿Profanar al cuerpo del mayor Rabí de
nuestra generación con una espada? Y el grupo sigue de largo.
Yojanán ben Zacay se hace conducir al
campamento del general romano Vespasiano y le saluda diciendo “Salve
emperador”. Vespasiano contesta que no
es emperador, sino solamente general de los ejércitos romanos en Judea. Pero
Yojanan ben Zakai opina que la Biblia dice toda la verdad y sólo la verdad.
“Nuestros profetas dicen que Jerusalem
caerá bajo la mano del poderoso”, contesta. (5) “Serás emperador antes de tomar
Jerusalem”.
Poco después llega el delegado de Roma que
anuncia a Vespasiano:
– “El emperador ha muerto. Tu eres el nuevo
Emperador de Roma”.
Vespasiano queda asombrado.
-“Pide lo que quieras”, dice al Rabí.
– Dame permiso para reunirme con mis
alumnos a estudiar la Ley hebrea en Yabne” pide rabí Yojanán. Y Vespasiano le
otorga el permiso. (6)
Hasta
ese momento, todas las sentencias rabínicas, todas las enseñanzas de cómo
aplicar la Biblia como ley de Israel, han sido verbales. Así se da cumplimiento
a lo dispuesto en Deuteronomio: (7)
“Cuando te fuere difícil algún asunto de juicio, entre sangre y sangre, (casos
criminales) entre pleito y pleito, golpe y golpe (cuestiones civiles,
comerciales, familiares), subirás al lugar que escogiere el Señor, (el Templo
de Jerusalem) te llegarás a los sacerdotes, levitas y al juez que hubiere en
aquellos días. Los consultarás y ellos te dirán la palabra del juicio…”
El texto lo dice claro: Los jueces de
Jerusalem “te dirán la palabra del juicio”. No dice que te la escribirán. Las
sentencias y la enseñanza de jurisprudencia no se escribían se decían
verbalmente. Dos escuelas distintas de interpretación la Ley bíblica para
aplicarla a la vida diaria dividían a los estudiosos de la Ley en ese entonces,
“Bet Hillel“ (“la casa o escuela de Hillel”)
y “Bet Shamay” (la escuela de Shamay) . En esos momentos de gran peligro
externo, los rabíes deciden que es imperioso terminar con las discusiones
internas. El Talmud recoge su grito de angustia» Cuando los alumnos de
Shammay y Hillel aumentaron, las disputas se multiplicaron y la Ley de la Torá
estuvo a punto de convertirse en dos Torás”.
(8)
Yojanán ben Zacay pide que los sabios de la
Ley se reúnan en Yabne y decidan por mayoría, cuál de las distintas
jurisprudencias conocidas sobre cada tema están dispuestos a aceptar como única
válida. Para que la aplicación de la Ley Hebrea sea lazo de unión entre todos
los hebreos dispersos por el mundo. Las actas de Yabne serán la base para
redactar por escrito casi dos siglos más tarde, la primera parte del Talmud,
llamada Mishna.
En el siglo I e.c. , por segunda vez en su
historia, la caída del Templo de Jerusalem
en el día 9 de Av empuja al pueblo hebreo a renacer centrando sus
fuerzas en el único ámbito donde
entonces las tiene: en el estudio , la discusión vigorosa y la aplicación de la
Ley de la Biblia a la vida diaria. Los rabinos reorganizan el servicio
religioso del Templo para poder realizarlo sin Templo. Sustituyen los diezmos
al Templo por ayuda a los necesitados.
Deciden que los hebreos ya no podrán realizar ofrendas de animales para expiar
sus pecados y sustituyen las ofrendas diarias de la mañana, tarde y noche que
había en el Templo, por oraciones en la mañana, tarde y noche, en cualquier
lugar donde una congregación mínima de diez hombres pueda reunirse para orar y
leer el capítulo semanal de la Biblia. Y
así comienza el largo camino que llevará al pueblo hebreo a renacer de las
cenizas.
Esther Mostovich de Cukierman
(1) Talmud:
redacción escrita de la jurisprudencia hebrea. Esta cita es del Tratado
Taanit,- Ayunos- folio 22b- 23a.
(2) Levítico 26:4
(3) Talmud, Tratado Sucá, (Cabañas) folio
51b.
(4)
Tratado Guitin, (Divorcios) folio 56 a-b.
(5)
Isaías: 10, 34.
(6) El episodio que cuenta el Talmud
pudiera ser verdad o tal vez ha sido hermoseado por la leyenda, ¿quién puede
saberlo? Los sabios de la Ley comenzaron a reunirse en Yabne alrededor de un
año antes de la caída de Jerusalem
(7)
Deuteronomio, capítulo 28.
(8)
El Talmud da testimonio de que la situación es de discusión, pero las
dos escuelas no pierden el mutuo respeto. Los alumnos de Hillel y Shamay compartían
el pan y el vino y casaban entre sí a miembros de sus familias.